Gente, un montón de gente,
pisan, tropiezan y se vuelven a levantar,
cada charco pisado,
cada huella de pies,
hundidas en el barro.
Cada gota caída en tu rostro,
cubierta de esperanza y fe,
una gota para vos.
Nuestras miradas se encontraron,
en esa noche lluviosa,
una noche larga.
Observar las luces de Buenos Aires,
escribir en las ventanillas del colectivo,
son cosas que hacías.
SIEMPRE dibujar una cara feliz,
una cara con la cual,
tendrías que tener.
Porque verte reír,
me pone feliz.
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